-En la segunda piedra no resbale, pero tropecé bruscamente, mas aprendí que debo fijarme por donde camino, así no resbalare ni tropezare de nuevo.
-En la tercera piedra, siguiendo mis propios consejos caí, pero caí de la manera en la que no quieres volver a levantarte y quieres simplemente llegar hasta ahí dejar todo el esfuerzo, no seguir. Esta caída me enseño a levantarme, a pesar de tener las rodillas raspadas junto con mis muñecas y mis talones desgastados.
-En la cuarta piedra que se cruzo por mi camino no resbale, tampoco me tropecé, ni mucho menos caí, y llegue a la conclusión que me ayudaría y serviría por mucho tiempo.
Podre tropezar, caer o resbalar, pero solamente yo me pondré limites, aunque mis rodillas estén raspadas, aunque mis pies ya no aguanten caminar mas, aunque ya no quiera seguir, iré hacia adelante, hasta llegar a mi meta a menos que mi corazón deje de Latir.
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